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Poemas cortos de la revolución mexicana?

Poemas cortos de la revolución mexicana.

En resumen

Te dejare un poema de la revolucion mexicana, eleji la parte que te guste.

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Suko12
3

Te dejare un poema de la revolucion mexicana, eleji la parte que te guste.

1 - Suave Patria

Autor : Ramón López Velarde (1921)

Yo que sólo canté de la exquisita partitura del íntimo decoro, alzo hoy la voz a la mitad del foro a la manera del tenor que imita

la gutural modulación del bajo, para cortar a la epopeya un gajo.

Navegaré por las olas civiles con remos que no pesan, porque van como los brazos del correo chuán que remaba la Mancha con fusiles.

Diré con una épica sordina : la patria es impecable y diamantina.

Suave Patria : permite que te envuelva en la más honda música de selva con que

me modelaste todo entero al golpe cadencioso de las hachas y pájaros de oficio carpintero.

Patria : tu superficie es el maíz, tus minas el palacio del Rey de Oros, y tu

cielo, las garzas en desliz y el relámpago verde de los loros.

El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo.

Sobre tu Capital, cada hora vuela ojerosa y pintada, en carretela ; y en tu provincia, del reloj en vela que rondan los palomos colipavos, las campanadas caen como centavos.

Patria : un mutilado territorio se viste de percal y de abalorio Suave Patria : tu casa todavía es tan grande, que el tren va por la vía como aguinaldo de juguetería.

Y en el barullo de las estaciones, con tu mirada de mestiza, pones la inmensidad sobre los corazones.

¿Quién, en la noche que asusta a la rana

no miró, antes de saber del vicio, del brazo de su novia, la galana pólvora de los juegos de artificio?

Suave Patria : en tu tórrido festín luces policromías de delfín, y con tu pelo rubio se desposa el alma, equilibrista chuparrosa, y a tus dos trenzas de tabaco, sabe ofrendar aguamiel toda mi briosa raza de bailadores de jarabe.

Tu barro suena a plata, y en tu puño

su sonora miseria es alcancía ; y por las madrugadas del terruño,

en calles como espejos, se veía el santo olor de la panadería.

Cuando nacemos, nos regalas notas, después, un paraíso de compotas, y luego te regalas toda entera suave Patria, alacena y pajarera.

Al triste y feliz dices que sí, que en tu lengua de amor prueben de ti

la picadura del ajonjolí.

¡Y tu cielo nupcial, que cuando truena de deleites frenéticos nos llena!

Trueno de nuestras nubes, que nos baña de locura, enloquece a la montaña, requiebra a la mujer, sana al lunático

incorpora a los muertos, pide el Viático, y al fin derrumba las madererías de Dios, sobre las tierras labrantías.

Trueno del temporal : oigo en tus quejas crujir los esqueletos en parejas ; oigo lo que se fue, lo que aún no toco,

y la hora actual con su vientre de coco.

Y oigo en el brinco de tu ida y venida oh trueno, la ruleta de mi vida.