Hola!
ÁRBOL MUERTO por Gabriela Mistral En el medio del llano,
un árbol seco su blasfemia alarga ;
un árbol blanco, roto
y mordido de llagas,
en el que el viento, vuelto
mi desesperación, aúlla y pasa.
De su bosque, el que ardió, sólo dejaron
de escarnio, su fantasma.
Una llama alcanzó hasta su costado
y lo lamió, como el amor mi alma.
¡Y sube de la herida un purpurino
musgo, como una estrofa ensangrentada!
Los que amó, y que ceñían
a su torno en septiembre una guirnalda,
cayeron.
Sus raíces
los buscan, torturadas,
tanteando por el césped
con una angustia humana.
Le dan los plenilunios en el llano
sus más mortales platas,
y alargan, por que mida su amargura,
hasta lejos su sombra desolada.
¡Y él le da al pasajero
su atroz blasfemia y su visión amarga!
Resumen : En el poema que forma parte de su colección Desolación, la autora se personifica como el árbol, y a través de el presenta al público su dolor propio y los sucesos que han herido su alma.
Presenta al fantasma del amor rodeando, agonizante que solo hiere aunque ya el árbol "esté muerto".
Contiene 4 versos.
Cambios : De su bosque, destruido, sólo dejaron
de castigo, su fantasma.
Una llama alcanzó hasta su costado
y lo lamió, como el amor mi interior.
¡Y asciende de la herida un purpurino
musgo, como un verso agonizante!
LA SOMBRA INQUIETA por Gabriela MistralFlor, flor de la raza mía, Sombra Inquieta,
¡qué dulce y terrible tu ëvocación!
El perfil de éxtasis, llama la silueta,
las sienes de nardo, l'habla de canción ; cabellera luenga de cálido manto,
pupilas de ruego, pecho vibrador ;
ojos hondos para albergar más llanto ;
pecho fino donde taladrar mejor.
Por suave, por alta, por bella ¡precita!
Fatal siete veces ; fatal ipobrecita!
Por la honda mirada y el hondo pensar.
¡Ay! quien te condene, vea tu belleza,
mire el mundo amargo, mida tu tristeza,
¡y en rubor cubierto rompa a sollozar!
II ¡Cuánto río y fuente de cuenca colmada,
cuánta generosa y fresca merced
de aguas, para nuestra boca socarrada!
¡Y el alma, la huérfana, muriendo de sed!
Jadeante de sed, loca de infinito,
muerta de amargura, la tuya, en clamor,
dijo su ansia inmensa por plegaria y grito :
¡Agar desde el vasto yermo abrasador!
Y para abrevarse largo, largo, largo,
Cristo dio a tu cuerpo silencio y letargo,
y lo apegó a su ancho caño saciador.
El que en maldecir tu duda se apure,
que puesta la mano sobre el pecho jure : - "Mi fe no conoce zozobra, Señor".
III Y ahora que su planta no quiebra la grama
de nuestros senderos, y en el caminar
notamos que falta, tremolante llama,
su forma, pintando de luz el solar, cuantos la quisimos abajo, apeguemos
la boca a la tierra, y a su corazón,
vaso de cenizas dulces, musitemos
esta formidable interrogación : ¿Hay arriba tanta leche azul de lunas,
tanta luz gloriosa de blondos estíos,
tanta insigne y honda virtud de ablución que limpien, que laven, que albeen las brunas
manos que sangraron con garfios y en ríos
¡oh, Muerta!
La carne de tu corazón?
Resumen : El poema se refiere a una joven artista que personifica esa sombra que ha pasado por la vida de manera imperceptible pero sufriendo sin que nadie ni nada lo percibiera y pudiera ayudarla o apoyarla.
Cambios : Por sirena, por inolvidable, por bella ¡precita!
Herida siete veces ; fatal ¡que triste!
Por la honda mirada y el hondo pensar.