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Analisis del poema solded segunda?

Analisis del poema solded segunda.

En resumen

Que a recibillo con sediento paso De su roca natal se precipita, Y mucha sal no sólo en poco vaso, Mas en su ruina bebe, Y a su fin, cristalina mariposa No alada, sino undosa, En el farol de Tetis solicita.

Mejor respuesta

Kava06
3

Que a recibillo con sediento paso

De su roca natal se precipita,

Y mucha sal no sólo en poco vaso,

Mas en su ruina bebe,

Y a su fin, cristalina mariposa

No alada, sino undosa,

En el farol de Tetis solicita.

Muros desmantelando, pues, de arena,

Centauro ya espumoso el océano

Medio mar, medio ría

Dos veces huella la campaña al día,

Escalar pretendiendo el monte en vano,

De quien es dulce vena

El tarde ya torrente

Arrepentido, y aun retrocedente.

Eral lozano así novillo tierno,

De bien nacido cuerno

Mal lunada la frente,

Retrógrado cedió en desigual lucha

A duro toro, aun contra el viento armado :

No, pues, de otra manera

A la violencia mucha

Del padre de las aguas, coronado

De blancas ovas y de espuma verde,

Resiste obedeciendo, y tierra pierde.

En la incierta ribera

Guarnición desigual a tanto espejo,

Descubrió la alba a nuestro peregrino

Con todo el villanaje ultramarino,

Que a la fiesta nupcial, de verde tejo

Toldado, ya capaz tradujo pino.

Los escollos el sol rayaba, cuando

Con remos gemidores,

Dos pobres, se aparecen, pescadores,

Nudos al mar, de cáñamo, fiando.

Ruiseñor en los bosques no más blando,

El verde robre que es barquillo ahora,

Saludar vio la Aurora,

Que al uno en dulces quejas y no pocas

Ondas endurecer, liquidar rocas.

Señas mudas la dulce voz doliente

Permitió solamente

A la turba, que dar quisiera voces

A la que de un ancón segunda haya

Cristal pisando azul con pies veloces

Salió improvisa, de una y de otra playa

Vínculo desatado, inestable puente.

La prora diligente

No sólo dirigió a la opuesta orilla,

Mas redujo la música barquilla,

Que en dos cuernos del mar caló no breves

Sus plomos graves y sus corchos leves.

Los senos ocupó del mayor leño

La marítima tropa,

Usando al entrar todos

Cuantos les enseñó corteses modos

En la lengua del agua ruda escuela,

Con nuestro forastero, que la popa

Del canoro escogió bajel pequeño.

Aquél, las ondas escarchando, vuela ;

Éste, con perezoso movimiento,

El mar encuentra, cuya espuma cana

Su parda aguda prora

Resplandeciente cuello

Hace de augusta Colla peruana

A quien hilos el Sur tributó ciento

De perlas cada hora.

Lágrimas no enjugó más de la aurora

Sobre vïolas negras la mañana,

Que arrolló su espolón con pompa vana

Caduco aljófar, pero aljófar bello.

Dando el huésped licencia para ello,

Recurren no a las redes que, mayores,

Mucho océano y pocas aguas prenden,

Sino a las que ambiciosas menos penden,

Laberinto nudoso de marino.

Dédalo, si de leño no, de lino,

Fábrica escrupulosa, y aunque incierta,

Siempre murada, pero siempre abierta.

Liberalmente de los pescadores

Al deseo el estero corresponde,

Sin valelle al lascivo ostión el justo

Arnés de hueso, donde

Lisonja breve al gusto

Mas incentiva esconde :

Contagio original quizá de aquella

Que, siempre hija bella

De los cristales, una

Venera fue su cuna.

Mallas visten de cáñamo al lenguado,

Mientras, en su piel lúbrica fiado,

El congrio, que viscosamente liso

Las telas burlar quiso,

Tejido en ellas se quedó burlado.

Cuya forma tortuga es perezosa :

Díganlo cuantos siglos ha que nada

Sin besar de la playa espacïosa

La arena, de las ondas repetida.