El misterio que obsesionaba al personaje del cuento Axólotl de Julio Cortazar es el mundo del ajolote y se señala en expresiones como "y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos".
De ahí que poco a poco el protagonista describe el mundo misterioso del axólotl con las siguientes expresiones : [los ajolotes] "eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario".
[son] "capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de lluvias".
"sentí como una impudicia asomarme a esas figuras silenciosas e inmóviles aglomeradas en el fondo del acuario""Fue su quietud lo que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que
vi a los axólotl".
"Sus ojos, sobre todo, me obsesionaban".