CastellanoBásico1 respuestas

Poema sobre la ciencia y tecnología (metáfora e hipérbole)?

Poema sobre la ciencia y tecnología (metáfora e hipérbole).

En resumen

Que liBusquemos, elijamos el centro de la vida entre trillones de galaxias mudas, una, quizás la más extraviada. Crucemos por la noche inquebrantable a través de la lumbre del misterio hasta llegar sin pausa al hogar encendido.

Mejor respuesta

Angellopa909
9

Que liBusquemos, elijamos el centro de la vida

entre trillones de galaxias mudas,

una, quizás la más extraviada.

Crucemos por la noche inquebrantable

a través de la lumbre del misterio

hasta llegar sin pausa al hogar encendido.

Allí, en un rincón apartado del orbe,

girando en la hermosura de sí misma,

iluminada por difusos nimbos

de rotundas estrellas transparentes,

se yergue en los jardines siderales,

esta casa común : la Vía Láctea.

Tras el filo avizor de distancias remotas,

cerrados laberintos, espirales de nieblas,

esbozan los perfiles de globulares cúmulos,

astros insolidarios, altivas supernovas

brillando incandescentes como un millón de soles ;

los agujeros negros, donde todo se olvida

en su voracidad de fauces pantanosas ;

planetas sojuzgados por el frío,

esparsiles silentes con lunas clausuradas,

cárdenos asteroides vagabundos,

hostiles como el odio o la traición ;

traslúcidos luceros tan cálidos y jóvenes

con el brillo candeal de su semilla

para poner erguido el aura de los sueños.

Cada solar sistema es una red,

un ámbito fluyente de apariciones súbitas

y desapariciones, creación, destrucción,

en incesante y lento transcurrir.

Al entrar en el nuestro, hay enjambres,

moléculas orgánicas que rodean a Helios

exhalación lumínica de indómitos cometas.

Son heraldos del sol que atraviesan sus lindes

descubriendo a los astros apagados

y a fugitivos cuásares que alumbran

un pujante universo desbordándose.

Plutón, el más distante de los mundos fraternos,

cubierto por su capa de metano glacial,

acompaña a su luna solitaria, Caronte.

Giran planetas turbios, monarcas del silencio,

proscritos por secretas lejanías.

Neptuno, en la luz verde de su cetro invisible,

vigía de las cósmicas honduras,

con Tritón y Nereida como amantes.

Urano, el enigmático, envuelto por su atmósfera

de ponzoñosas densidades frías.

Y luego el rey de reyes, Saturno, el coronado

por cuatro aros concéntricos, rodeado de gemas

de todos los relumbres galaxiales.

Su séquito, de quince efebos mitológicos,

le despliegan la música imantada

de sus tenues esferas misteriosas.

Despierta, ciego, Júpiter tonante

en llanuras de hidrógeno y fáusticos relámpagos,

viento derrochador con titanes candentes.

Una esfera vislumbro ardiendo entre sus dunas.

Sus cárdenos volcanes amenazan.

Huracanes de arenas fugitivas

recorren el paisaje pedregoso de : Marte, rojo como la sangre turbulenta.

El calor de dos lumbres en la distancia hermosa,

detiene la mirada.

Son Venus y Mercurio.

Sus fuegos dialogantes nos contemplan.

Una luz acerada de acetileno astral,

atraviesa, nos fija desde dentro

para darnos la fe resplandeciente

de los sueños invictos, la espada luminosa

que hiende los temores más tenaces.

Y de súbito algo nuevo nos estremece.

Brisas, nubes, vergeles de la Tierra

colman nuestros sentidos de reconocimiento.

Frá * * * planeta azul, inmenso y cálido

que atraviesa los aires, los milenios,

llevando nuestros ojos, durmiendo nuestras almas,

haciéndonos ceniza, frondosidad de bosques,

latidos o recuerdos de las vidas que fuimos.