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CUALES SON LAS PROPUESTAS FUNDAMENTALES DE CADA PARTIDO POLITICO DEL ECUADOR?

CUALES SON LAS PROPUESTAS FUNDAMENTALES DE CADA PARTIDO POLITICO DEL ECUADOR.

En resumen

Los m�s viejos testimonios de la presencia del hombre en la pen�nsula Ib�rica son los restos antropol�gicos del yacimiento Gran Dolina de Atapuerca, en la provincia de Burgos, cuya antig�edad se remonta a casi un mill�n de años.

Mejor respuesta

Pilily
5

Los m�s viejos testimonios de la presencia del hombre

en la pen�nsula Ib�rica son los restos antropol�gicos del yacimiento

Gran Dolina de Atapuerca, en la provincia de Burgos, cuya antig�edad se

remonta a casi un mill�n de años.

Con ellos se inaugura la primera edad

de la prehistoria, el paleol�tico, en cuyas postrimer�as se sit�a, por

cierto, otra de las m�s brillantes manifestaciones hisp�nicas del cuaternario : el arte rupestre de los cazadores, tan bien ejemplificado

en la cueva c�ntabra de Altamira.

En torno al 5000 a.

C. y en el marco de

la cultura de la cer�mica cardial del Mediterr�neo occidental, arraig�

el neol�tico, teniendo lugar la aparici�n de la agricultura y la

ganader�a, as� como otros avances t�cnicos, caso de la piedra

pulimentada, el tejido o la alfarer�a.

Dos milenios despu�s, casi todo

el solar ib�rico fue escenario de una espectacular eclosi�n de d�lmenes

o sepulturas megal�ticas, y hacia el 2500, en el seno de la civilizaci�n

almeriense de Los Millares, ya incipientemente metal�rgica, se va a

atestiguar el surgimiento de los primeros poblados estables, inclusive

fortificados.

Este sustrato ind�gena peninsular, que alcanza su madurez

en el bronce pleno —cuando, por ejemplo, en el sureste se desenvuelve la

cultura de El Argar—, adquiri� en torno al año 1000 a.

C. un car�cter m�s

cosmopolita como consecuencia, entre otros factores, de la pujanza del

comercio atl�ntico, de la inyecci�n demogr�fica de grupos invasores de

origen centroeuropeo (como los pueblos de los Campos de Urnas, que

llegaron atravesando los Pirineos) y, sobre todo, de la colonizaci�n del

sur y del este peninsular por parte de comerciantes de origen semita,

los fenicios, que aportaron a Occidente el conocimiento del hierro y de

la escritura, as� como la civilizaci�n urbana.

Las poblaciones ind�genas

andaluzas y levantinas, ganadas por esta �ltima influencia y en menor

medida por el impacto colonial griego, se vieron inmersas desde el siglo

VII a.

C. en un proceso de orientalizaci�n que acab� forjando la cultura

ib�rica con la que contactaron cartagineses y romanos en las Guerras

P�nicas.

En el interior y en el norte de la pen�nsula, por el contrario,

se desenvolvieron pueblos prerromanos muy diferentes, celt�beros y

celtas seg�n las fuentes, en los que el influjo de la cultura de La Tène

y la tradici�n continental de los Campos de Urnas jugaron un papel de

mayor relevancia.