El complejo industrial - militar (proveniente del término original en inglés : military–industrial complex) es un concepto que se aplica a los intereses económicos de la industria militar aplicados al armamentismo y a una política militarista o imperialista.
Su divulgación se realizó a partir de un discurso del presidente estadounidense Dwight Eisenhower al terminar su mandato en 1961 :
Nuestro trabajo, los recursos y los medios de subsistencia son todo lo que tenemos ; así es la estructura misma de nuestra sociedad.
En los consejos de gobierno, debemos evitar la compra de influencias injustificadas, ya sea buscadas o no, por el complejo industrial - militar.
Existe el riesgo de un desastroso desarrollo de un poder usurpado y [ese riesgo] se mantendrá.
No debemos permitir nunca que el peso de esta conjunción ponga en peligro nuestras libertades o los procesos democráticos».
Dwight D.
Eisenhower en su discurso de despedida a la nación, 17 de enero de 19611
Eisenhower lo aplicaba a los grupos industriales estadounidenses interesados en mantener la carrera armamentística entre los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría para su beneficio económico ; posteriormente fue ampliada por otros políticos estadounidenses, como el senador demócrata J.
William Fulbright.
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Actualmente en Estados Unidos el término también engloba a la amplia red de contratos y flujos monetarios y de recursos que circulan entre los contratistas privados de defensa, el Pentágono y el Congreso y el gobierno.
3 Esta relación de intereses se conoce como «Triángulo de hierro» y puede dar lugar a la formación dentro del aparato del Estado de poderosos lobbys de la industria militar.
4 George F.
Kennan, autor de la doctrina de la contención y figura clave de la Guerra Fría escribió :
Si la Unión Soviética se hundiera mañana bajo las aguas del océano, el complejo industrial - militar estadounidense tendría que seguir existiendo, sin cambios sustanciales, hasta que inventáramos algún otro adversario.
Cualquier otra cosa sería un choque inaceptable para la economía estadounidense.
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Con anterioridad, el concepto fue utilizado por Daniel Guérin en su libro Fascismo y grandes negocios.
Basándose en este concepto, también se han creado los términos «Complejo industrial - militar - media» –acusado de promulgar el militarismo a través de los medios de comunicación–, «Complejo político - media» –uso de los medios para el mantenimiento de la hegemonía de las clases dominantes o empresas– y «Complejo industrial de prisiones» –aprovechamiento por parte de empresas privadas de la gran y creciente población carcelaria en Estados Unidos–.
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