Ños en revistas especializadas y libros colectivos, atravesados todos ellos por un común objeto y metodología.
La unidad de objeto radica en el problema de la convivencia política, y de la libertad individual y social ; la metodológica, en el recurso a un diálogo continuo con los clásicos del siglo XVIII francés.
El contenido es denso, sugerente : se reflexiona sobre el núcleo del poder político, entonces y ahora ; sobre su origen, legitimidad y límites.
No se trata de rastrearinfluencias(pág.
109), sino de reconstruir el pasado histórico de nuestra cultura política.
La tensión que recorre todo el libro, y que a mi entender estructura la riqueza de cuestiones abordadas, es la dialéctica entre una concepción política unitaria de la sociedad (Platón, Hobbes, Rousseau) y otra pluralista (Aristóteles, Locke, Montesquieu).
Cobra así todo su sentido la aparición, en el teatro setecentista donde se representa elorigen y los límites del poder político, de esos dos actores contrapuestos, si no antagónicos : Montesquieu, preocupado por el problema de la libertad, y Rousseau, angustiado por la cuestión de la igualdad.
Otro título posible del libro hubiera sido el dePoder y libertad en el siglo XVIII : un poder racionalmente limitado, como ortopedia de la libertad, para Charles - Louis de Secondat, barón de La Brède y de Montesquieu ; una libertad sentimentalmente igualitaria, como semilla del poder, para Jean - Jacques Rousseau, ciudadano de Ginebra.