En efecto, la tecnología, especialmente con el advenimiento de la Revolución Industrial en el siglo XVIII, y la invención de la imprenta, ha impactado significativamente en la producción, publicación, difusión y análisis del contenido literario producido.
La producción ha pasado de ser meramente artesanal, manual y rudimentaria a contar con maquinarias que permite hacer grandes tirajes (impresión), facilitando la labor y su alcance.
Además actualmente, existen múltiples canales de difusión digital a través de internet, como páginas web, redes sociales, correos electrónicos, ebooks, entre otros.
Por su parte, los elementos para analizar el contenido han sido refinados, por intermedio de nuevas técnicas interpretativas y un bagaje cultural generalizado.