Estaban
Marcos, Tobías y Estrella jugando en el patio del colegio, cuando de
repente uno de ellos gritó :
—¡He
encontrado un grillo!
Estrella
y Tobías corrieron a ver :
—Eso
no es un grillo, dijo Estrella, es una langosta, ¡es inmensa!
—No
vale, una langosta es más grande, es un grillo mutante, pero no
tanto.
—En
realidad es un saltamontes, porque los grillos siempre son pequeños,
—dijo Marcos, quien estaba muy interesado en la entomología.
Así
se pasaron todo el recreo los tres niños, mirando aquella criatura
que comía un par de hojitas verdes inocentemente.