Los teotihuacanos fueron grandes agricultores y artesanos.
Sus obras
arquitectónicas, artísticas y artesanales aún nos maravillan gracias a
las pirámides del Sol y la Luna, las espléndidas pinturas y grabados en
piedra de sus templos y casas, y su cerámica, misma que se convirtió en
un modelo a seguir por la mayoría de los pueblos mesoamericanos.
Por su parte, los mayas comenzaron a desarrollarse en una amplia zona
que cubre casi todo el sureste de México.
Al igual que las restantes
civilizaciones clásicas, sus principales actividades fueron la
agricultura, la producción artesanal, el comercio y la pesca.
A ellos debemos la construcción de grandes urbes, así como Palenque y
Bonampak en el actual estado de Chiapas, como Tikal y Piedras Negras en
Guatemala y Copán en Honduras.
Los zapotecas se desarrollaron en los valles de Oaxaca y convirtieron a
Monte Albán en su principal centro político y religioso.
También se
dedicaron a la agricultura, la artesanía y el comercio.
Debido a la llegada de los mixtecas - la cual se unió a otros factores
como conflictos sociales y problemas ecológicos - la civilización
zapoteca entró en decadencia y se dispersó hacia los años 750 y 1200 de
nuestra era.